Tratar los acúfenos tras una conmoción cerebral
Los traumatismos craneales como las conmociones cerebrales pueden provocar un silbido continuo en los oídos: es lo que se conoce como acúfenos o tinnitus.
Los acúfenos son el síntoma de un problema subyacente y no una enfermedad en sí misma. Por lo tanto, su tratamiento tras una conmoción depende del tipo de traumatismo craneal que haya provocado este ruido.
En este artículo descubrirá las diferentes causas posibles de los acúfenos tras un traumatismo craneal, como una conmoción, así como la forma de tratarlos. También veremos las numerosas maneras de vivir con este ruido cuando no es posible aplicar ningún tratamiento.
¿Qué son los acúfenos?
Los acúfenos designan la percepción de ruidos en el oído en ausencia de cualquier fuente sonora externa. Pueden afectar a uno o a ambos oídos, producirse de forma intermitente o continua, y variar en tono e intensidad de un paciente a otro.
La mayoría de las veces, el ruido parece provenir del interior del oído. En otros casos, da la impresión de tener un origen externo.
El sonido percibido en caso de acúfenos se describe generalmente como un pitido agudo. Los pacientes también reportan otros tipos de ruidos:
Pulsaciones
Un zumbido
Un chasquido
Un tono telefónico
Un soplido
Algunas personas incluso perciben sonidos musicales, aunque este síntoma es raro. Una sensación de presión (oído tapado) y dolor en el oído o alrededor del mismo también forman parte de los signos de los acúfenos.
¿Cuáles son las causas de los acúfenos tras una conmoción cerebral?
Los acúfenos pueden aparecer por varias razones después de una conmoción. Estas son las causas más frecuentes de acúfenos consecutivos a un traumatismo craneal:
1. La conmoción «laberíntica»
Ocurre cuando el oído interno resulta dañado. A diferencia de la mayoría de las causas de acúfenos postraumáticos, no se acompaña de fractura ósea. Es la magnitud de la propia lesión la que destruye casi por completo la cóclea del paciente.
Las conmociones laberínticas suelen provocar una pérdida auditiva total y, a menudo, van seguidas de acúfenos.
2. La rotura de la cadena osicular
La cadena osicular está compuesta por 3 huesecillos. Estos pequeños huesos aseguran la transmisión del sonido desde el tímpano hasta la cóclea, en el oído interno.
Un traumatismo craneal puede desalinear estos tres huesecillos y provocar una pérdida auditiva de transmisión, lo que, a la larga, genera acúfenos.
Cuando los acúfenos resultan de una lesión ósea, se habla de acúfenos somáticos.
3. El síndrome de Ménière
Un traumatismo craneal puede desembocar a veces en un trastorno llamado síndrome de Ménière, debido a una acumulación de presión en el interior del oído.
Esta presión hace que el líquido del oído se mueva más de lo necesario, lo que perturba tanto el equilibrio como la audición.
Además de dañar su audición, esta presión anómala puede provocar acúfenos. No existe un tratamiento curativo para el síndrome de Ménière, pero algunos medicamentos y corticoides permiten aliviar los síntomas, incluidos los acúfenos.
4. La pérdida auditiva neurosensorial
Los acúfenos suelen acompañar a la pérdida auditiva neurosensorial. Esta ocurre cuando el nervio auditivo o las células ciliadas del oído interno, encargadas de transmitir el sonido, resultan dañados.
No siempre conlleva una pérdida auditiva total, pero suele afectar a ciertas frecuencias. Sin embargo, los investigadores aún no comprenden perfectamente por qué los acúfenos acompañan a la pérdida auditiva; lo que es seguro es que la desaparición de ciertas frecuencias sonoras modifica la forma en que el cerebro humano procesa el sonido.
En otras palabras, cuando su cerebro recibe menos estímulos externos de lo normal en una frecuencia dada, se adapta a este cambio.
Algunos investigadores plantean la hipótesis de que los acúfenos provendrían del cerebro, que llenaría por sí mismo las frecuencias sonoras que ya no recibe.
5. Los trastornos de la articulación temporomandibular
Otro tipo de acúfenos relacionados con un traumatismo craneal (los acúfenos somáticos) aparece tras una lesión de la articulación temporomandibular. Esta articulación se encuentra delante de los oídos, donde la mandíbula inferior se une al cráneo.
La articulación temporomandibular comparte conexiones nerviosas y ligamentos con el oído medio: por tanto, una lesión del cartílago o de los músculos de la mandíbula tras un golpe en la cabeza puede provocar acúfenos.
Si sus acúfenos derivan de un trastorno de la articulación temporomandibular, se añadirán otros síntomas:
Apertura limitada de la mandíbula
Crujidos al masticar o hablar
Dolores en la mandíbula o en la cara.
En la mayoría de los casos, tratar el trastorno de la articulación temporomandibular hace desaparecer los acúfenos.
El tratamiento de los acúfenos tras una conmoción
La mayoría de los acúfenos consecutivos a un traumatismo craneal como una conmoción se tratan corrigiendo su causa profunda. Por ejemplo, una intervención quirúrgica destinada a reparar una rotura de la cadena osicular suele aliviar los acúfenos.
Por ello, es esencial realizar un diagnóstico exhaustivo con un especialista en oídos. Dicho esto, cuando los acúfenos provienen de la forma en que el cerebro procesa los sonidos, no hay tratamiento posible. No obstante, el paciente dispone de soluciones para gestionar los síntomas que los acompañan. Veamos esto a continuación.
Enmascarar el ruido para vivir mejor con los acúfenos
Cuando los acúfenos postconmocionales no pueden curarse, lo mejor es aprender diferentes métodos para gestionarlos. Una técnica común, utilizada por muchos pacientes, se llama «enmascaramiento».
El principio es el siguiente: el paciente lleva un pequeño dispositivo que parece un audífono (unos auriculares también pueden servir). El aparato emite sonidos personalizados que cubren los pitidos desagradables asociados a los acúfenos.
Los sonidos de enmascaramiento clásicos también pueden ser adecuados: ruido blanco de un ventilador, sonidos de la naturaleza o música.
En algunos casos, el enmascaramiento moviliza la neuroplasticidad para reenseñar al cerebro a ignorar los sonidos repetitivos o molestos. A largo plazo, la persona termina por no necesitar el enmascaramiento. Pero este método no siempre funciona. Por ello, es frecuente que la mayoría de los pacientes deban recurrir a él toda la vida.
Otros tratamientos para los acúfenos
Más allá del enmascaramiento, otras técnicas permiten atenuar la gravedad de los acúfenos. Los síntomas suelen manifestarse durante periodos de estrés o ansiedad importantes: por tanto, encontrar formas de reducir su ansiedad puede resultar útil. Aquí hay otras vías para disminuir los acúfenos:
Acupuntura
Terapias cognitivo-conductuales
Meditación de atención plena (mindfulness)
Actividad física
Si bien estos métodos no tratan directamente los acúfenos, le ayudan a limitar su impacto en su bienestar mental.
Conclusión
Tras una conmoción, los acúfenos se traducen en un pitido continuo e irritante en el oído, un trastorno que puede volverse molesto rápidamente. Aparecen por varias razones después de un traumatismo craneal, sobre todo debido a la forma en que el cerebro procesa el sonido.
No existe un remedio universal para los acúfenos, pero puede aprender a gestionarlos cuando el tratamiento de la causa no funciona. Para saber qué medidas adoptar, pida cita sin demora con un especialista en oídos. Le ayudará a identificar el origen de sus acúfenos y le aconsejará sobre las mejores formas de abordarlos. Para obtener más información sobre los acúfenos y otros trastornos auditivos, visite CLARIA.
