Los 4 grados de pérdida auditiva
La pérdida auditiva afecta hoy a más de uno de cada seis estadounidenses. Esto representa a unos 48 millones de personas con algún grado de pérdida auditiva y, aunque la cifra pueda parecer elevada, existen soluciones para muchas de ellas.
La pérdida auditiva puede ser sutil: el televisor parece tener el volumen demasiado bajo o una conversación telefónica se vuelve difícil de seguir. Otros signos son más evidentes, como cuando ya no se oyen los ruidos fuertes, como una maquinaria de construcción o el disparo de un arma de fuego.
¿Le suena familiar? Estos son solo algunos de los síntomas de la pérdida auditiva. Si usted o uno de sus seres queridos está preocupado por su audición, consulte a su médico de cabecera para hablar sobre estos síntomas y obtener un posible diagnóstico.
Cómo funciona la audición
El sonido se propaga en forma de onda de energía hasta el oído externo, atraviesa el oído medio y luego el oído interno, donde esta energía crea vibraciones transmitidas por el nervio auditivo al cerebro, que es el que reconstruye el sonido.
En muchas personas afectadas por algún grado de pérdida auditiva, el trayecto del sonido por el conducto auditivo se ve perturbado, o bien una lesión en el oído interno altera este proceso.
Como oímos en estéreo, el sonido es percibido simultáneamente por ambos oídos: por lo tanto, una obstrucción o una lesión en un solo oído puede degradar la calidad general de la audición. Oímos en estéreo porque eso nos permite determinar la dirección de la que proviene el sonido, la distancia que nos separa de la fuente, y porque mejora la nitidez de lo que percibimos. Una afección en un solo oído puede perturbar cada una de estas funciones de la audición estereofónica.
Las causas de la pérdida auditiva son numerosas: herencia y malformaciones congénitas, traumatismos, enfermedades o envejecimiento; factores que examinaremos con más detalle en este artículo.
¿Cuáles son los diferentes grados de pérdida auditiva, cómo se produce y qué se puede hacer por las personas afectadas?
Antes de abordar el proceso de amplificación y la forma en que se manifiesta la pérdida auditiva, hay que entender los grados y tipos de pérdida auditiva.
Qué es la pérdida auditiva
Se habla de pérdida auditiva cuando el sonido ya no puede ser descifrado.
Los síntomas van desde sonidos amortiguados hasta el habla difícil de entender.
Puede existir una sensación de oído taponado o de presión, el equilibrio puede verse afectado en los casos más graves y el dolor constituye otro síntoma posible. Una conversación normal puede dar la impresión de que su interlocutor susurra o murmura, especialmente en un lugar concurrido y ruidoso.
Entre los otros síntomas figuran silbidos permanentes en los oídos, llamados acúfenos. Las conversaciones telefónicas se vuelven difíciles de comprender y se instala una sensación de presión en el oído.
Las causas van desde obstrucciones leves o líquido bloqueado en el conducto auditivo —por ejemplo, cuando se forma un tapón de cerumen y retiene líquido— hasta afecciones mucho más graves, como la exposición prolongada a música fuerte. El envejecimiento, las malformaciones congénitas, los factores genéticos y los traumatismos también se cuentan entre las causas frecuentes de pérdida auditiva.
Los principales tipos de pérdida auditiva
La pérdida auditiva se divide en tres categorías:
Pérdida auditiva conductiva: la pérdida auditiva conductiva se debe a una obstrucción del oído externo o medio que impide que el sonido llegue al oído interno y al cerebro; puede ser solo temporal.
Pérdida auditiva neurosensorial: la pérdida auditiva neurosensorial ocurre cuando un problema en el oído interno o en el nervio auditivo impide que el sonido llegue al cerebro. Este tipo de lesión suele ser definitiva, aunque los audífonos y otras formas de amplificación permiten remediarla en parte.
Pérdida auditiva mixta: la pérdida auditiva mixta combina una obstrucción del oído externo o medio con una lesión definitiva del oído interno o del nervio auditivo.
En el caso de una pérdida auditiva conductiva, a veces existen soluciones no quirúrgicas, pero las formas más graves pueden requerir una intervención o audífonos.
En los casos de pérdida auditiva neurosensorial, ninguna operación permite reparar las minúsculas células ciliadas del oído interno. Por el contrario, los implantes cocleares pueden ayudar a limitar las pérdidas neurosensoriales menos graves.
En caso de pérdida auditiva mixta, las soluciones dependen de la parte conductiva y de la parte neurosensorial. Una vez establecido el diagnóstico, su médico o su audioprotesista le explicará los procedimientos correctivos y las opciones de las que dispone.
Los 4 grados de pérdida auditiva
Existen cuatro grados de pérdida auditiva: leve, moderada, severa y profunda. La afección se intensifica en cada estadio, desde una molestia ligera hasta una pérdida auditiva casi total en el estadio profundo.
Pérdida auditiva leve
La pérdida auditiva leve puede ser temporal, por ejemplo, durante un resfriado o cuando queda líquido bloqueado en el oído. Con la generalización de los auriculares intraaurales, es hoy el grado de pérdida auditiva más extendido.
En caso de pérdida auditiva leve, los sonidos están ligeramente amortiguados y algunos de ellos se vuelven un poco más difíciles de percibir que con una audición intacta. En este estadio, las personas que hablan bajo y los niños pequeños se sitúan en un rango de frecuencias más delicado de escuchar que con una audición normal.
Otra dificultad en este estadio: entender una conversación de volumen normal en un entorno ruidoso, como un restaurante animado, se vuelve un poco más laborioso. En el límite alto de la pérdida auditiva leve, algunas consonantes se vuelven confusas, especialmente las más suaves como la "s". Este grado de pérdida auditiva equivale a taparse los oídos o a usar tapones: todavía se oye, pero el sonido es más bajo y un poco más difícil de captar.
Pérdida auditiva moderada
La pérdida auditiva moderada se sitúa justo más allá del estadio leve. En este estadio, se vuelve difícil seguir una conversación corriente y el televisor o la radio ajustados a un volumen normal son penosos de escuchar. Las personas afectadas suelen pedir a su interlocutor que repita y, a veces, sin darse cuenta, empiezan a leer los labios para reconstruir las palabras confusas.
Además de ciertas consonantes difíciles de percibir, las vocales se vuelven indescifrables en el límite alto de la pérdida auditiva moderada. En este grado de afección, los sonidos se perciben bien, pero distinguir las palabras en una conversación puede ser muy difícil.
Pérdida auditiva severa
En este estadio, el habla y los sonidos cotidianos ya no pueden descifrarse sin un audífono. En otras palabras, comprender el habla se vuelve muy difícil sin amplificación, y los sonidos de un entorno ruidoso ya no forman más que un muro de ruido.
En este grado de pérdida auditiva, incluso una conversación normal es inaudible sin amplificación. E incluso con audífonos, comprender las palabras puede seguir siendo complicado: la amplificación, sobre todo con aparatos analógicos, aumenta el volumen del sonido sin mejorar necesariamente su nitidez.
Pérdida auditiva profunda
La pérdida auditiva profunda va de la casi sordera a la sordera total. Los ruidos fuertes y las explosiones apenas se perciben, y el habla y los sonidos cotidianos permanecen inaudibles, incluso con amplificación.
En este grado de pérdida auditiva, incluso equipada con audífonos, la persona percibe un habla confusa, o incluso no la oye en absoluto. En este estadio, es preferible recurrir a otros modos de comunicación, como la lengua de signos o la escritura.
Cómo oímos
Como se mencionó anteriormente, la audición se basa en el trayecto de la energía sonora a través del oído externo, medio e interno, antes de ser traducida por el cerebro en sonido percibido.
Cuando la audición es normal, percibimos sonidos más agudos y más bajos que cuando una obstrucción u otra afección viene a perturbar este proceso.
El oído externo es la parte visible del oído: el lóbulo y la estructura del oído, llamada pabellón, así como el conducto auditivo. El tímpano, también llamado membrana timpánica, separa el oído externo del oído medio.
El oído medio se compone de tres pequeños huesos, los huesecillos, más conocidos por los nombres de martillo, yunque y estribo, así como del tímpano.
El oído interno alberga la cóclea en forma de caracol, el nervio auditivo y cavidades en espiral que participan en el equilibrio.
Cuando el sonido atraviesa los tres pisos del sistema auditivo, cualquier lesión u obstrucción estorba su transmisión y provoca una pérdida auditiva.
Por otra parte, el nervio auditivo une el oído interno con el cerebro y transmite la energía que será convertida en sonido.
Cómo se mide el sonido
El sonido se mide de dos formas: en volumen y en frecuencia. Para conocer su nivel de audición, debe pasar un audiograma, que mide el volumen a partir del cual percibe un sonido, el rango de frecuencias que puede oír y busca las causas posibles de una pérdida auditiva.
El volumen sonoro se mide en unidades llamadas decibelios, o dB. Cuanto más elevado sea el número de dB, más fuerte es el sonido; en algunas formas de pérdida auditiva (profunda), incluso los sonidos más potentes pueden seguir siendo inaudibles.
Algunos sonidos se sitúan en la parte baja de la escala, como la respiración a 10 dB, mientras que sonidos muy fuertes como un disparo alcanzan los 140 dB. Por encima de los 140 dB, se acerca al umbral del dolor y, sin protección, la exposición provoca lesiones.
La frecuencia se mide en unidades llamadas hercios, o Hz. La frecuencia, también llamada altura, se extiende de 250 Hz a 8000 Hz, rango que corresponde al habla humana.
Cómo se mide la pérdida auditiva
Como hemos visto, la pérdida auditiva se mide por el volumen necesario para percibir los sonidos y por las frecuencias más o menos fáciles de escuchar.
Cómo se desarrolla una prueba auditiva
Una prueba auditiva es realizada por un audioprotesista, especialista en la audición. Generalmente existen tres grandes tipos de pruebas para determinar la severidad y la naturaleza de la afección.
En la primera prueba, el paciente se instala en una cabina insonorizada con auriculares mientras el audioprotesista emite diferentes sonidos y alturas, y le pide reaccionar de una manera precisa en cuanto percibe un sonido.
Por ejemplo, para probar el oído izquierdo, el paciente debe levantar la mano izquierda en cuanto oiga un sonido por ese lado. Se emiten sonidos de niveles y frecuencias variados, de intensidad creciente, hasta que el paciente reacciona.
La siguiente prueba consta de dos partes y utiliza un diapasón colocado contra la cabeza, ya sea detrás del oído (prueba de Rinne) o en la frente (prueba de Weber).
La prueba de Rinne y la prueba de Weber
La prueba de Rinne permite determinar si se trata de una pérdida de transmisión ósea o de una pérdida de conducción aérea.
Cuando la audición está obstaculizada por una obstrucción del oído externo o medio, esto se traduce a nivel de la conducción aérea. Cuando el paciente oye el diapasón apoyado en el hueso mastoides (detrás del oído), la afección concierne al oído interno.
Para la prueba de Weber, el diapasón se coloca en el centro de la frente. Con una audición normal, el sonido se percibe de forma estereofónica, es decir, simultáneamente por ambos oídos.
El diapasón se desplaza luego lateralmente, de un lado a otro, para determinar el tipo de afección. Cuando la pérdida auditiva es conductiva, el sonido se percibe en el oído del lado donde se coloca el diapasón; cuando es neurosensorial, se percibe en el oído opuesto.
Comprender la pérdida auditiva, para usted y para sus seres queridos
Tanto si usted como uno de sus seres queridos encuentra dificultades auditivas, consulte a su médico y solicite una prueba auditiva. Muchas formas de pérdida auditiva pueden corregirse gracias a audífonos o a implantes cocleares.
Muchas afecciones son evitables: basta con llevar una protección auditiva adecuada desde que se prevea estar expuesto a un ruido repentino o prolongado.
Comprender los cuatro grados de pérdida auditiva, los tipos de afección y las soluciones disponibles es esencial. Pero obtener un diagnóstico profesional y una prueba auditiva para determinar la naturaleza y el alcance de la afección sigue siendo indispensable.
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