Oreja contusionada: ¿cuándo hay que preocuparse?
Cualquier lesión en la cabeza o el rostro suele preocupar, ya que estas zonas albergan numerosas estructuras delicadas que le permiten percibir el mundo que le rodea: los oídos, los ojos, el cerebro o incluso la nariz. Respecto a los moratones, muchos saben que son pasajeros y desaparecen con el tiempo, pero pocas personas saben cómo tratar correctamente un hematoma situado en la oreja.
A continuación, ofrecemos un resumen de las lesiones de oído, de lo que debe hacer y de las situaciones que requieren una consulta. Una oreja lesionada no suele ser motivo de gran preocupación, pero puede provocar complicaciones no deseadas.
Descubra las medidas que debe adoptar para limitar estas complicaciones a largo plazo.
La anatomía del oído
El oído puede lesionarse de muchas formas. A diferencia de otras partes del cuerpo, los oídos pueden sufrir daños sin siquiera recibir un impacto físico, pues unos niveles sonoros suficientemente elevados bastan para dañarlos.
He aquí una visión detallada de la anatomía del oído y de las posibles lesiones de cada una de sus estructuras. Esta información no le permitirá realizar un diagnóstico, pero le dará una buena idea de a qué prestar atención si siente molestias o dolor en el oído.
El pabellón auricular
La estructura externa de la oreja se llama pabellón auricular. Ayuda a canalizar los sonidos hacia el interior del oído y mejora su capacidad para localizar su procedencia. Los pequeños relieves y la forma de la oreja modifican muy ligeramente los sonidos que penetran en ella. Esto proporciona a su cerebro indicios sobre la dirección de la que proviene un sonido.
El pabellón auricular puede lesionarse de múltiples maneras. Los principales tipos de lesiones afectan a cortes, desgarros y contusiones. El oído externo es una estructura interesante, sobre todo por su constitución interna.
El pabellón auricular es una estructura semirrígida gracias al cartílago que contiene. Ahora bien, el cartílago es, en realidad, bastante frágil. Por tanto, cuando el pabellón sufre un traumatismo, puede alterarse el correcto riego sanguíneo de este tejido.
El conducto auditivo
Le sigue el conducto auditivo, ese pequeño canal que une el oído externo con el tímpano. Esta estructura puede parecer poco emocionante, pero en realidad desempeña un papel importante en la protección de su audición.
La primera función del conducto auditivo es permitir que las estructuras del oído interno se desplacen más profundamente en la cabeza manteniendo un acceso al entorno exterior. Esta posición más interna las protege de cuerpos extraños y golpes.
La segunda función del conducto auditivo es producir cerumen. El cerumen es una secreción pegajosa del oído, producida de forma continua. Muchos lo ven simplemente como una sustancia que hay que retirar para evitar ensuciar sus auriculares o audífonos. Sin embargo, sin este cerumen, sus oídos y conductos auditivos estarían sin duda mucho más expuestos a lesiones.
Las lesiones del conducto auditivo son menos frecuentes que las del oído externo, pero existen. Introducir objetos en el oído para limpiarlo, o incluso un cuerpo extraño atrapado en el conducto, puede provocar una lesión. Aunque los traumatismos físicos del conducto siguen siendo raros, pueden surgir otros problemas, como un tapón de cerumen o una infección de oído.
El oído medio
El oído medio incluye el tímpano, la cavidad timpánica y los huesecillos. Una vez que el sonido es canalizado por el pabellón auricular y el conducto auditivo, llega al tímpano.
El tímpano es una membrana muy fina que empieza a vibrar bajo el efecto del sonido que entra en el oído. Estas vibraciones se transmiten a continuación a una serie de huesecillos situados en el oído medio, que las conducen hasta el oído interno.
El oído medio es una estructura relativamente profunda, pero sigue siendo vulnerable. Uno de los problemas más frecuentes que le afectan es la perforación del tímpano, es decir, un desgarro de la membrana. Puede estar causada por una exposición a un ruido intenso, por una lesión accidental con un bastoncillo de algodón o por variaciones de presión extremas.
El tímpano no es la única estructura del oído medio que puede lesionarse. En algunos casos, los huesecillos pueden desplazarse o incluso fracturarse. Aunque es raro, este tipo de lesión puede producirse tras un traumatismo craneoencefálico grave con fractura de cráneo o de mandíbula.
El oído interno
Es en el oído interno donde las vibraciones se convierten en impulsos nerviosos. El oído interno está formado por una estructura llamada cóclea. La cóclea transforma las vibraciones procedentes de los huesecillos en una señal enviada al cerebro. Esto es posible gracias a su estructura tan particular.
La cóclea es un tubo hueco enrollado en espiral. En su interior se encuentran numerosas células ciliadas sensoriales, cada una de ellas ajustada a una frecuencia sonora precisa. Cuando una vibración llega a la cóclea, esta vibra a una frecuencia determinada. La célula ciliada correspondiente a esa frecuencia desencadena entonces un impulso nervioso.
Las lesiones del oído interno no son tan raras: pueden ser resultado de la exposición a sonidos fuertes, de factores hereditarios o simplemente del envejecimiento. Estas lesiones pueden provocar una pérdida auditiva neurosensorial o incluso acúfenos (tinnitus). Se pueden recomendar audífonos a las personas que presentan una lesión del oído interno.
Una oreja contusionada, ¿por qué preocuparse?
Un moratón de vez en cuando tras una actividad física no tiene nada de alarmante. Quienes practican habitualmente deporte o deportes de equipo son más propensos a terminar con una oreja contusionada. Un moratón es esencialmente una hemorragia que se produce bajo la piel.
Cuando un golpe provoca un hematoma, los pequeños capilares de la zona se rompen y sangran. La sangre se infiltra en los tejidos circundantes, de ahí el cambio de color característico del moratón. Como la piel no está rota, no hay riesgo de infección y el cuerpo suele conseguir cicatrizar por sí solo.
Aunque el organismo sabe generalmente reabsorber los hematomas, los del oído requieren ciertos conocimientos para curarse correctamente. He aquí por qué una oreja contusionada puede ser preocupante y qué puede hacer para ayudarla.
La oreja en coliflor
Muchos hematomas se reabsorben solos, pero los de la oreja pueden plantear problemas si no se vigilan. La oreja tiene una estructura única, compuesta en gran medida por cartílago, que le confiere su elasticidad.
El cartílago necesita un aporte sanguíneo constante, de lo contrario puede necrosarse. Cuando la oreja está contusionada, la irrigación se altera y el tejido cartilaginoso corre el riesgo de morir. Esta necrosis da a la oreja un aspecto abollado característico: de ahí viene la expresión "oreja en coliflor".
La oreja en coliflor puede ocurrirle a cualquiera, pero es muy frecuente en deportes de contacto como la lucha o el boxeo, donde la oreja recibe golpes. Hoy en día existen protecciones, como los protectores de orejas, pero las contusiones siguen siendo posibles.
Qué hacer en caso de oreja contusionada
Una oreja contusionada puede evolucionar hacia una oreja en coliflor, pero no es algo inevitable. Uno de los factores determinantes en la aparición de la oreja en coliflor es la acumulación de sangre y líquido tras el golpe. El mejor método de prevención consiste en controlarla.
El primer paso consiste en aplicar una compresión. Una compresión proporciona una presión externa que impide que los líquidos se acumulen en una zona determinada. El siguiente paso consiste en aplicar frío para reducir la inflamación. Estas medidas, realizadas justo después del golpe, reducen notablemente el riesgo de oreja en coliflor.
Cuidar las lesiones del oído
Una oreja contusionada puede derivar en una oreja en coliflor, pero unos cuidados adecuados reducen drásticamente este riesgo. El oído se compone de cuatro partes distintas, y cada una de estas partes esenciales puede lesionarse. Proteger sus oídos y consultar rápidamente en caso de problema sigue siendo la mejor manera de mantenerlos sanos.
Fuentes
Ear Injuries and Trauma | Cleveland Clinic
Cauliflower Ear - StatPearls | NCBI Bookshelf
THE ANATOMY AND PHYSIOLOGY OF THE EAR AND HEARING | WHO
Ear Cartilage | ScienceDirect
